Cómo limpiar tu moto antes de la venta

17, mayo, 2018.

Todos sabemos que para que una moto reciba un buen mantenimiento y que sus piezas funcionen correctamente, es necesaria una limpieza constante. Además, si estás pensando en venderla, el buen aspecto de tu moto será uno de los factores que el comprador tendrá en cuenta a la hora de tomar su decisión. Normalmente, el usuario no tiene tiempo de realizar una revisión integral, pero a simple vista percibirá si la moto está limpia o no, siendo esta una señal de cuidado o abandono. ¿Quieres saber cómo limpiar tu moto para que quede reluciente? En este post te lo contamos.

Qué necesitas:

Hemos seleccionado tanto las herramientas como los productos de limpieza que podrías necesitar en la limpieza de tu moto. Como verás, no todos los materiales son estrictamente necesarios, algunos pueden sustituirse por otros y, dependiendo de las características de tu moto y las condiciones en las que se encuentre, algunos incluso podrían ser prescindibles.

  1. Bolsa de plástico
  2. Goma elástica
  3. Producto desengrasante
  4. Papel de taller
  5. Cepillo
  6. Gasoil o queroseno
  7. Pincel o brocha
  8. Lubricante
  9. Caballete
  10. Agua
  11. Jabón
  12. Silicona pulverizada
  13. Paño de microfibra
  14. Estropajo
  15. Lija fina
  16. Pasta de pulir
  17. Cera
  18. Limpiacristales

Por dónde empezar:

El primer paso previo a la limpieza es asegurarse de que la moto se ha enfriado. No sólo el motor, sino también el resto de piezas. Cuando haya alcanzado la temperatura ambiente, será el momento de cubrir el tubo de escape con una bolsa, atada con una goma y aquellas partes más complicadas que se puedan dañar con desengrasante (espejos retrovisores, faros y pantalla principalmente).

Una vez la bolsa esté asegurada, puedes limpiar las piezas que precisan de un producto antigrasa: cadena, llantas y basculante.

Sigue después con las piezas que se lavan fundamentalmente con agua y jabón: ruedas, pantalla y chasis y sécalas.

Posteriormente, dedica tiempo a las partes que requieren productos más especializados para su lavado: faros, espejos retrovisores y manillar.

Por último, puedes aprovechar para encerar la carrocería de tu moto y conseguir la protección y el brillo que todo comprador desea.

Limpiar pieza por pieza:

Cada pieza requiere un cuidado distinto, por ello es importante diferenciar la limpieza por partes.

  1. La cadena: Con la ayuda de papel o cepillo podrás limpiarla con productos desengrasantes como jabón o cualquier antigrasa que respete los componentes de la cadena. También se puede utilizar gasoil y aplicarlo con un pincel, pero en ningún caso se utilizará agua a presión, que podría filtrarse y estropear la cadena.
    Sea cual sea tu elección y siempre con cuidado, es preciso insistir hasta conseguir que los eslabones recobren su aspecto original, sin dejar rastro de polvo, mosquitos o cualquier partícula que pueda rayar la superficie. Una vez limpia y seca, es el momento de volver a engrasar la cadena con algún lubricante.
  2. Las llantas: para facilitar la tarea, conviene elevar las ruedas haciendo uso de un caballete o similar. Puedes limpiar las llantas con agua y jabón si no están muy sucias, o con un desengrasante respetuoso con la pintura si han acumulado más suciedad (normalmente la llanta trasera estará más grasienta por estar al lado de la cadena). Conviene dejar que el desengrasante haga efecto durante un corto periodo de tiempo, antes de cepillar la superficie y aclararla. Por último, para conseguir que las llantas no vuelvan a ensuciarse rápidamente, debes rociarlas con silicona pulverizada, logrando su revestimiento.
  3. El basculante: esta pieza de la moto se puede adecentar haciendo uso de una brocha y líquido desengrasante, perseverando hasta que recupere su brillo inicial.
  4. Las ruedas: las puedes limpiar con una combinación de agua y jabón, frotando con un cepillo en los surcos de los neumáticos y con el estropajo en la superficie.
  5. La pantalla: debe mantenerse sin rallajos, transparente como el primer día. Es importante que así sea, pues los rallajos dificultan la visibilidad sobre todo en horas en las que el sol está bajo. La mejor opción es lavar la pantalla con agua y jabón y frotar suavemente, evitando cualquier posibilidad de arañar el material, utilizando la mano o un paño de microfibra completamente limpio. Es mejor descartar los productos más agresivos, como los desengrasantes, ya que podrían afectar a la transparencia.
  6. El chasis: como la pantalla, puede limpiarse con agua y jabón, aunque en este caso sí podrás utilizar algún material como un paño o incluso un estropajo si sufre corrosión.
  7. Los faros: si no los has cuidado bien, lo más seguro es que hayan adquirido un color amarillento que empeora la iluminación de tu moto. Lo que puedes hacer para limpiarlos es humedecerlos con agua y lijar las zonas más opacas con una lija fina. Seguidamente, tendrás que pulir las marcas que hayan quedado tras el lijado y emplear pasta de pulir. Por último, para dejar los faros brillantes, puedes utilizar cera.
  8. Los espejos retrovisores: pasa una bayeta húmeda en primera instancia para quitar la capa de polvo y cuando se hayan secado los retrovisores, aplica un limpiacristales común para limpiarlos delicadamente con un trapo de microfibra.
  9. El manillar: si está muy estropeado puedes pensar en cambiar los puños por unos nuevos, de todas formas, estos se pueden tratar utilizando un vaporizador de silicona muy útil para todas las gomas del vehículo.

Ya tienes la moto perfecta para ponerla en venta. Recuerda que su aspecto es principal a la hora de generar confianza en compradores interesados.

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